Tesoros Perdidos: Cazadores de tesoros (Un Pasado Diferente nº 21) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Tesoros Perdidos: Cazadores de tesoros (Un Pasado Diferente nº 21) por Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Titulo del libro: Tesoros Perdidos: Cazadores de tesoros (Un Pasado Diferente nº 21)

Autor: Oswaldo Enrique Faverón Patriau

Número de páginas: 139 páginas

Fecha de lanzamiento: May 18, 2018

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Oswaldo Enrique Faverón Patriau con Tesoros Perdidos: Cazadores de tesoros (Un Pasado Diferente nº 21)

Descubren tesoro de 1.600 años bajo el mar por casualidad. Correspondería al cargamento de un barco mercante del período romano tardío. Estatuillas, monedas, fragmentos de esculturas, junto a otros objetos, fueron descubiertos bajo el mar en el puerto de Cesárea, construido por Herodes el Grande, en Israel. Buzos israelíes descubrieron el tesoro mientras practicaban submarinismo. Este tipo de noticias son cada vez más comunes.
El monto de los tesoros parece justificar el que las empresas privadas de rescate entablen larga batallas legales -que pueden durar décadas- con los gobiernos que reclaman la propiedad de los barcos o sus derechos sobre las aguas territoriales.
Mientras tanto, los nombres de navíos como el, el «San José» (5,000 millones de dólares), «San Roque», «Santo Domingo», «San Ambrosio», «Nuestra Señora de Begoña», «Nuestra Señora de los Remedios», «Merchant Royal» (528 millones de dólares), «Nuestra Señora del Juncal» (1.077.840 pesos, el mayor cargamento salido del «Nuevo Mundo»), «Santa Teresa», la nao «San Antonio», «HMS Sussex» (entre 670 millones y 4.150 millones de dólares), «Nuestra Señora de las Mercedes», «Nuestra Señora de la Limpia y Pura Concepción» (200 millones de dólares), «Nuestra Señora de Atocha» (400 millones de dólares), «Santísima Trinidad» (400 millones de dólares), la fragata de guerra «Juno» (500 millones de dólares), siguen despertando el interés de aficionados y expertos en la búsqueda de tesoros sumergidos.
Los mares y océanos del mundo esconden más de tres millones de botines en el fondo de sus aguas, y una parte de ellos se encuentra diseminada en el continente americano. La gran mayoría de los hundimientos se remontan a la época colonial. En el Caribe hay hundidas cerca de 1.300 naves y galeones, de las cuales entre cinco y siete podrían esconder un cargamento de gran interés económico. En el Río de la Plata se encuentran cerca de 2.000 barcos hundidos, de los cuales hay, aproximadamente, 15 con tesoros (el más importante de estos buques es el del Lord Clive; buque de guerra al servicio del Imperio Británico fue hundido llevando 100.000 monedas de oro; otro naufragio que resalta es el del español «Salvador» o «Triunfo», quien se llevó 110 cajas que transportaba, de las que nunca se dieron detalles de su contenido, al fondo del mar. También está el «Sea Horse» (transportaba ilegalmente más de un millón de pesos de la época en monedas de oro y plata),
Atrapados en los fondos oceánicos yacen miles de barcos hundidos a lo largo de los siglos. El estatus legal del pecio varía en función de si su propietario está en condiciones de reclamarlo o no. Los estados perviven durante siglos, de modo que están en la potestad de hacerlo ante los caza tesoros, con los privados es otra historia. Muchos de los pecios se ubican en zonas costeras dentro de las aguas territoriales de otros estados diferentes al propietario de la embarcación en cuestión. La idea de propiedad está en disputa. Una cosa es quién flotara y a quién perteneciera el pecio. Otra muy distinta es dónde se halle ese pecio. Y una tercera variante es la legislación del lugar donde se halle ese barco.
El problema de los pecios y de su valor, no comienza a ser relevante hasta que a mediados del siglo XX el ser humano está en condiciones de rastrear las profundidades marinas. Los avances técnicos fomentaron desde entonces la exploración del vasto océano y de los muchos tesoros incluidos en sus aguas. Por esto la UNESCO desarrolló en 2001, la Convención sobre la Protección del Patrimonio Cultural Subacuático. Uno de las ventajas que han encontrado los caza tesoros es el estados de vacío legal para con muchos de los barcos hundidos
Uno de los países más preocupado por esto es España quien cataloga e identificando a los miles de sus barcos hundidos a lo largo de sus siglos. Se conoce la existencia de más de 1.500 barcos, pero se sospecha con certeza que hay muchos más.